Planeación Financiera para jóvenes entre 20 y 30 años | Colfondos

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Claves de la Planeación Financiera para jóvenes entre 20 y 30 años

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Desarrollar el hábito de ahorrar, comenzar a invertir y evitar deudas innecesarias son prácticas esenciales para una planificación financiera exitosa.
La vida universitaria, los amigos, el primer trabajo, algunos gustos personales, el primer carro; todas son experiencias comunes que vives en esta etapa y que comienzan a trazar la forma como gestionas tu futuro financiero.


Conoce cómo debes administrar tus finanzas cuando tienes entre 20 y 30 años de edad.

Durante esta etapa los ingresos no suelen ser muy altos y el futuro se ve lejano; por ello es la etapa en la que las personas, usualmente, planifican menos sus finanzas. Sin embargo, es importante que los jóvenes en este rango de edad conozcan bien el concepto de planeación financiera y, más importante aún, que lo pongan en práctica.

La planeación financiera es un conjunto de prácticas para conseguir estabilidad financiera y cumplir los objetivos de vida propuestos. Para gestionar los recursos financieros de la mejor forma se necesita tener en cuenta elementos como presupuesto, ahorro, plan de retiro, inversiones, seguros, deudas, activos e impuestos.

¿Cómo hacerlo? ¿Cuáles son las mejores prácticas de planeación financiera entre los 20 y 30 años?

Mantener un fondo de emergencia

Al comienzo de su vida universitaria o laboral, los jóvenes empiezan a comprender que la vida cambia. Un día se puede estar bien y al otro tener que ocuparse de problemas que poco importaban de adolescente. En algún momento surgirán imprevistos que ameritarán dinero extra, y si no se cuenta con él, se podrían adquirir deudas o vender los bienes actuales.

Por ello, una de las principales recomendaciones para la planeación financiera es contar con un fondo de emergencia para imprevistos. Se trata de un ahorro que se aparta para cubrir ciertas necesidades no usuales o imprevistas que podrían ser muy costosas, como emergencias médicas, reparaciones del carro o de la casa, o, incluso, quedarse sin empleo.

Este fondo es como un colchón financiero que permitirá hacerse cargo de ciertos gastos extras en momentos difíciles. Se recomienda contar para este fondo con cuenta de ahorros separada de la que se destina para los gastos y siempre debe ofrecer liquidez, es decir, disponibilidad inmediata del dinero.

En los fondos de emergencia la disponibilidad a corto plazo es más importante que la rentabilidad

Realizar inversiones que traerán ventajas a futuro

Una forma de hacer una buena gestión de los recursos es invertir según el perfil de riesgo de cada persona. Invertir es destinar dinero para adquirir bienes y servicios que ayudarán a producir otros bienes y servicios; es decir, que ayudarán a hacer crecer el dinero en el mediano y largo plazo.

Si se tiene un excedente de dinero o un capital ahorrado para que crezca, se podrían hacer inversiones a corto o a largo plazo. Algunas personas optan por invertir en acciones, bonos y fondos de pensión voluntaria; otras, en bienes inmobiliarios. Es ideal recurrir a un Asesor Financiero para recibir la orientación adecuada al respecto.

Otra inversión importante en esta etapa es la educación. Según indica Angélica Gutiérrez Limón en su tesis doctoral Education and economic growth (La educación y el crecimiento económico), la educación aumenta la productividad y los ingresos, y mejora la calidad de vida de los individuos. Asegura que por cada año de escolaridad los ingresos individuales aumentan en un promedio mundial de 10%. Por tanto, si la educación contribuye a mejorar la vida de las personas, se considera como una inversión para el futuro laboral.

Realizar inversiones que traerán ventajas a futuro

Uno de los enemigos de las finanzas son las compras innecesarias y compulsivas. Dan Ariely, experto en economía conductual y autor de varios libros sobre planificación financiera, asegura que las personas no solo actúan basadas en sus preferencias; la decisión de compra tiene que ver también con el medio en el que viven. La sociedad consumista invita a gastar: un día puede ser la cafetería o el bar de moda; otro día, el nuevo smartphone, etc.

Por ello, una recomendación para la planeación financiera entre los 20 y los 30 años es gastar solo en lo necesario y evitar las deudas en la medida de lo posible. Es importante controlar la ansiedad de comprar y no gastar más de lo que se gana. Esto también implica darle un uso correcto a las tarjetas de crédito: estas no son dinero extra, sino deudas en el corto plazo. Son herramientas muy útiles, pero que se deben contemplar entre los gastos y su uso debe ser responsable y consiciente. Antes de comprar algo, hay que recordar la sabiduría popular: “Ahorrar no es solo guardar, sino también saber gastar”.

Ver el ahorro como un hábito permanente

La clave de una correcta planeación financiera en este primer ciclo de vida es el ahorro: la parte del ingreso que no se destina al gasto y que se reserva para necesidades futuras. Según Sura Asset Management, los jóvenes dicen que ahorran, pero para el corto plazo. Guardan dinero para actividades como viajes, educación o compra de inmuebles, y no para enfrentar imprevistos y mucho menos para su fondo de pensiones.

De hecho, los jóvenes ven tan lejano el futuro que prefieren disfrutar del ahora. La pensión no es algo que les interese ni les preocupe; incluso creen que no se pensionarán, según datos de un estudio cuantitativo de satisfacción llevado a cabo por Ipsos y Asofondos. La misma investigación revela que las personas entre los 20 y los 30 años podrían no cotizar si no fuera necesario. Esta indiferencia o apatía hacia la pensión se evidencia en las cifras: solo cuatro de cada diez trabajadores contribuyen para su pensión.

Las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) coinciden en que este problema se deriva de la falta de educación financiera. Según apunta Alain Foucrier, Presidente de Colfondos, los colombianos no están acostumbrados a ahorrar, y si bien el principal ahorro que se puede hacer en la vida es el de la pensión, como no es una necesidad urgente, la mayoría de las personas lo postergan. Es por esta razón que es clave promover la educación financiera entre los más jóvenes.

Este es un gran error: el ahorro debe ser visto como un hábito de vida que no solo ayudará en casos de emergencia, sino que asegurará una vejez más tranquila, incluso para quienes ven esta etapa lejana. Promover la cultura del ahorro en las nuevas generaciones contribuye a generar una conciencia financiera más sólida y responsable para los jóvenes en su etapa actual de vida y de cara a su futuro.

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