Conceptos básicos de finanzas personales para jóvenes | Educación financiera

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5 conceptos básicos de finanzas personales que debes tener en cuenta

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Expertos señalan que la estabilidad financiera en el futuro depende de los hábitos adquiridos antes de cumplir 30 años. Estas en el momento adecuado.


Entre los 20 y los 30 los jóvenes tienen su primer acercamiento a las finanzas personales. Esta etapa es el momento ideal para informarte y construir un futuro financiero sólido. Recuerda que siempre es posible contar con la orientación de un Asesor Financiero.

Encuentra aquí los conceptos que debes conocer desde ahora.

Estos son los 5 conceptos básicos que serán de gran utilidad en esta etapa de tu vida

1. Ingresos, gastos y presupuesto

Los ingresos son todas las entradas de dinero que tienes: sueldo, salario, prestaciones sociales, dinero por concepto de alquiler de un inmueble, participación en un negocio, herencias, derechos de patentes, rendimientos de inversiones financieras o de ahorros, etc.

Los gastos, por su parte, son los compromisos financieros a los que tienes que hacerle frente cada mes o cada cierto tiempo para mantener tu calidad de vida. Implica siempre un desembolso de dinero, bien sea en efectivo o por medio de otro sistema de pago, que se hace como contraprestación de bienes o servicios. El presupuesto incluye tanto los ingresos como los gastos. Básicamente es un plan de gastos que se desarrolla a partir de las previsiones de tus ingresos y egresos monetarios para un periodo determinado. Su objetivo es calcular el dinero que necesitas para cumplir tus obligaciones financieras y poner en marcha un proyecto. Tener un presupuesto significa controlar tus ingresos y tus gastos.

El éxito financiero no significa recibir grandes ingresos, sino tener un correcto balance entre lo que ganas y lo que gastas. Para ello es clave conocer tus ingresos netos (lo que ganas menos las deducciones como retenciones de impuestos) y tus gastos (los fijos y los variables) para que establezcas un presupuesto, que será el plan para alcanzar tus metas.

2. Ahorros e inversiones

El ahorro y las inversiones están relacionados. Ambos implican reservar una parte de los ingresos que no se dedica al gasto. Sin embargo, el destino del dinero es diferente en cada caso. Según el Instituto de Finanzas y Empresas, el ahorro es el sacrificio del consumo actual por un consumo futuro. Es decir, es un dinero que guardas para disponer de él después. El punto es que renuncias a gastarlo en el momento y lo pones en un lugar seguro y sin riesgo, sea en la casa o en el banco. Si optas por esta última opción podrías ganar intereses, aunque no muy altos.

La inversión es el sacrificio del consumo actual por una rentabilidad futura. También renuncias a gastar el dinero en el presente, pero su objetivo es que aporte un dinero extra en el futuro. Esto se logra con la compra de un bien o un activo financiero, como inmuebles, vehículos, franquicias, bonos, acciones, etc.

La principal diferencia entre ahorro e inversión es que con esta última no solo guardas el dinero, sino que renuncias a él para obtener una rentabilidad en el tiempo, es decir, para incrementar su valor actual. Con la inversión asumes un nivel de riesgo específico según tu perfil y tus objetivos. En este escenario tu meta es obtener rentabilidades futuras.

Tanto el ahorro como la inversión te ayudarán en el camino hacia tu independencia financiera. De esta forma, el ahorro te permitirá cubrir imprevistos y también acumular fondos que después podrás invertir para hacer crecer tu dinero.

3. Interés compuesto

Se dice que en alguna ocasión alguien le preguntó a Albert Einstein sobre cuál era la fuerza más poderosa del Universo, a lo que él contesto “el interés compuesto”. Como lo mencionan expertos financieros, sea o no verdadera la anécdota, lo cierto es que es muy importante comprender bien este concepto y el efecto que puede tener sobre tus ahorros.

Ten en cuenta que la tasa de interés es un porcentaje que se aplica por concepto de pago por el dinero durante un tiempo determinado. Es decir, los intereses corresponden al precio del dinero.

El interés compuesto es aquel que se va sumando al capital inicial que destinaste al ahorro o a la inversión y sobre el que se van generando nuevos intereses. Lo clave a resaltar es el efecto multiplicador del interés compuesto sobre el dinero inicial. Lo cual sucede básicamente porque los intereses producen nuevos intereses y así los rendimientos de tu dinero crecen exponencialmente.

Es importante que al momento de evaluar opciones de ahorro e inversión y sus respectivas proyecciones de crecimiento, te asesores de expertos en la materia que puedan orientarte sobre las mejores decisiones financieras y así lograr el crecimiento de tu dinero gracias a los efectos positivos del interés compuesto.

4. Pensión Obligatoria

Entre los 20 y los 30 años pocos piensan en la pensión porque es algo que ven en un futuro lejano. Sin embargo es, sin duda, la mejor etapa para comenzar a ahorrar. La pensión obligatoria es un plan de ahorro que construyes a lo largo de tu vida laboral. Puedes hacer los aportes a un fondo público en el que se deposita el dinero en una cuenta común, o un fondo privado, como Colfondos, en el que contarás con una cuenta de ahorro individual, compuesta por tus aportes y la rentabilidad, que los expertos en inversión generan para para ti.

La pensión es un importante ahorro a largo plazo que te garantizará tranquilidad cuando llegue el momento de tu retiro. Y si bien es cierto que antes de los 30 años la jubilación se ve lejana, si ahorras con anticipación el esfuerzo que deberás hacer será menor. Así que si quieres tener una estabilidad financiera en unas cuantas décadas y llevar una vida tranquila, ahorrar en tu pensión te ayudará a marcar la diferencia.

5. Cesantías

Es un tipo de ahorro que tiene como fin darte seguridad económica en caso de que te quedes sin empleo o que necesites fondos para alcanzar metas a mediano plazo relacionadas con la educación o la vivienda. Las cesantías son una prestación social a cargo del empleador que por lo general corresponde a un mes de salario por cada año de servicios prestados. Este ahorro se liquida al final de cada año en una cuenta a tu nombre en un Fondo de Cesantías, como Colfondos. Puedes realizar retiros parciales o totales, pero adicionalmente si conservas tus ahorros en el fondo, tu dinero puede crecer gracias a la rentabilidad que generan los portafolios de corto o largo plazo, según hayas elegido para ahorrar tus cesantías.

Para conseguir una estabilidad económica no hace falta ser millonario, sino saber aprovechar y gestionar el dinero que se tiene. Según explican en un informe la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España, la clave de una correcta planeación financiera está en gastar menos de lo que se ingresa y utilizar el excedente para lograr los objetivos propuestos a corto, mediano y largo plazo. Para esto último la clave está en el ahorro.

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